
De pequeña, entre los 7 y los 10 años, después de cenar, salíamos al portal 4, 5 o 6 chiquillas y chiquillos. Antes de pegar chicle en los timbres de las abuelas, comprábamos una tajada de sandia al verdulero del final de la calle y charlábamos, siempre escuchando con la boca abierta a los chicos mayores que nosotras. Las chicas más atrevidas, nos poníamos sentadas en la punta de la acera, nos bajábamos las bragas hasta mitad del muslo, la falda tapando las rodillas y con el culo en la acera, dejábamos ir nuestro líquido calentito. Riéndonos con complicidad, veíamos como iba calle abajo.¡¡ Los chicos ni enterarse!!
¿Habéis oído el chiste de SOR MARIANA que saca a las monjas de clausura para que vean cómo evoluciona el mundo? Pues SOR MARIANA ve a un hombre encontrando su libertad en una esquina, se acerca y ve de donde le sale el liquido, con curiosidad le pregunta: ¿que cómodo debe ser este tubito?¿ donde lo ha comprado?
Ay chicas, que injusta es la naturaleza con nosotras!!! Suerte que tenemos recursos para suplir todo lo que se nos presenta sin perder la alegria ni el buen humor ;)